En la
actualidad, no es desconocido para el colectivo laboral, la importancia que
dentro de la gestión de la empresa suponen los costos derivados de los riesgos
profesionales, máxime cuando sus productos son dirigidos hacia unos mercados
donde los niveles de competitividad son cada vez más exigentes.
Por ello es
necesario establecer una política de prevención de los riesgos profesionales que
constituya una herramienta eficaz en la reducción de costes en la empresa, que
proporcionará además una evidente mejora de la calidad de vida laboral.
La
presentación de las consecuencias, independientemente de los daños físicos a las
personas, se traduce en la aparición de los llamados costos, los cuales se
pueden clasificar en tres tipos fundamentalmente:
- Costos
directos: relacionados con el propio accidente.
- Costos
indirectos: aquellos que presenta cierta dificultad de cálculo o su valoración
es de carácter subjetivo.
- Costo
total: se traduce en una sencilla expresión matemática CT = CD + CI
La
experiencia nos demuestra que para efectuar el cálculo de los costos derivados
de los accidentes laborales es necesario tener en consideración una serie de
requisitos básicos que nos ayuden a obtener un mayor rendimiento del tiempo
empleado, en favor de los objetivos establecidos:
-
Compromiso gerencial
- Debe
pasar a formar parte del control de gestión general de la empresa, pudiendo
desarrollarse como un apartado del Control Total de Pérdidas
-
Establecimiento de objetivos concretos
Cuando nos
planteamos llevar a cabo el cálculo de los costos, nos surge una serie de dudas,
que en la mayoría de los casos se resuelven mediante lo que podríamos llamar la
"Ley de las proporciones" que marca una relación entre los costos directos e
indirectos. Según Heinrich, dicha relación sería:
CI =
4 CD
Hemos
comentado anteriormente que el desarrollo práctico del estudio de costos exige
unas condiciones básicas, entre dichas condiciones cabe destacar las siguientes:
- Creación
de un informe o impreso de comunicación estándar.
-
Mantenimiento de una actitud lo más objetiva posible en la valoración de los
costes.
-
Agrupación de los costos según los diferentes conceptos a que se refieren.
-
Distinción entre los distintos tipos de accidentes, según causen o no baja
laboral y/o supongan una parada de la producción.
- Tener
siempre en cuenta que los costos de la prevención activa suponen indudablemente
una disminución de los costos totales.