La crisis
económica ha afectado a todas las áreas de los procesos productivos, y en este
sentido la prevención de riesgos laborales también se ha resentido.
Es evidente
que en un tiempo de recortes, la mayoría de ellos justificados ante el descenso
vertiginoso de ventas y la consiguiente falta de liquidez y otros realizados al
amparo de la crisis, con el fin de lograr una restructuración empresarial que
permita un buen posicionamiento una vez finalizada la misma, algunos factores
que constituyen la columna vertebral de los sistemas de gestión en prevención de
riesgos laborales han sufrido recortes y en algunos casos se han quedado en
standby.
Es el caso de
la formación, vital desde el punto del desempeño así como de la necesaria
concienciación de los operarios.
En este caso,
tan negativa es la perspectiva de su estancamiento, como la posibilidad de
impartir una formación de escaso nivel, recortando tiempos y contenidos, cuya
única finalidad es una justificación ante la inspección de trabajo o en un
supuesto peor, ante un tribunal.
Ante esta
perspectiva, podemos aventurar la nula efectividad que este tipo de formación
tendrá en los operarios, tanto desde el punto de vista de la seguridad y salud,
como del desempeño en las tareas.
Algunos nos
atrevimos a apostar, en pleno boom económico por un tipo de formación novedosa,
el e-learning, ahora tan de moda, mucho mas económico, versátil, sin ataduras de
tiempos fijos y con la ventaja añadida de la especificidad de contenidos para
aquellas empresas que lo implantan internamente.
Aquello en su
momento fue visto como futurista y sin muchas posibilidades. Ahora surgen los
convencidos. Esta formación tiene múltiples ventajas, que enumeraremos mas
adelante y algún inconveniente que es necesario superar.
En todo caso,
aquellas empresas que han demandado cursos específicos en el mercado, en la
mayoría de los casos inexistentes, están ante la posibilidad de dar formación a
la carta que incluya contenidos únicos sobre las tareas y procesos propios.
Es también
muy valorable por la administración, toda vez que la inspección de trabajo
denuncia públicamente lo generalista de la formación impartida.
El abanico de
cursos ha realizar por los Servicios de Prevención Propios o Mancomunados, es
amplio y es y será un reto para los mismos, ya que la valoración de esta
formación, ahora no se realizará frente a un tercero, sino en la propia
compañía.
Algunas de
las formaciones mas demandadas, tendrán que ser complementadas con una parte
practica muy necesaria, la cual se puede seguir demandando externamente o
finalizar por tener personal debidamente formado, el cual pueda impartir dichos
conocimientos a sus compañeros. Esta parte es a la que nos referíamos
anteriormente como el inconveniente a superar mediante la realización de train
the trainers.
Una ventaja
mas de este tipo de formación es que al ser constantemente evaluada
internamente, podrá ser modificada para hacerla mas versátil y servir a los
objetivos que cada compañía se fije.
Las
plataformas e-learning permitirán tener un computo efectivo de las horas que
cada individuo destina a las formaciones asignadas en su plan formativo, además
de mostrar si se han alcanzado los niveles marcados como meta por medio de los
exámenes oportunos.
Comenzábamos
hablando de la crisis y su nexo de unión con la prevención de riesgos en uno de
sus pilares, la formación. El e-learning supone un ahorro de costes, si bien es
necesario un esfuerzo inicial, pero el recorte que ahora se exigen las compañías
es alcanzable a corto plazo y no se resienten las necesarias formaciones que las
plantillas deben recibir, con una flexibilidad en los tiempos de impartición de
las formaciones que no es asumible por servicios externos, mas caros y con
fechas y horas fijadas, que en caso de existir turnos en las compañías supone la
compra del mismo paquete formativo varias veces.
Empresas de
consultoría que tienen constituidos sus departamentos formativos, supieron ver
esta vía formativa y la están explotando con mucho éxito, en aquellas empresas
que no tienen la posibilidad de montar su propio sistema.
El reto queda
para aquellas que si disponen de esta posibilidad, reto entre apostar por la
reducción de costes y sumar a los mismos la especificidad de la formación
propia.