Puede
ocurrir que en el día a día, en nuestro trabajo, nos enfrentemos a situaciones
que exijan de nosotros un fuerte desempeño. Cuando dicha exigencia (pueden y
suelen ser más de una) supera nuestros recursos como individuo, se produce una
situación de agotamiento que puede y suele desembocar en el llamado estrés.
Esta
definición, implica claramente una reacción del individuo ante una fuerza
externa que le obliga a mantener un nivel de actividad muy superior al normal.
Además de las demandas externas, también existe un factor, que no suele
considerarse en la mayoría de las organizaciones. Este factor hace referencia a
las demandas internas del trabajador, es decir, el deseo de satisfacer ciertas
necesidades para un desarrollo normal en todos los aspectos relacionados con la
persona, a nivel físico, mental y emocional. Un ejemplo claro, sería el del
trabajador que no es promocionado, y considera que dicha promoción no se ha
dado por causas ajenas a su eficacia y eficiencia dentro de la empresa.
Todos
estos factores nos conducen a una insatisfacción, que de prolongarse, puede
llegar a consumir las energías que en un determinado momento creímos
suficientes.
Pero
algo que suele olvidarse cuando se habla de estrés es el hecho de que en
realidad es un mecanismo natural de nuestro cuerpo, para hacer frente a una
situación que entraña un cierto grado de peligro para nosotros. Lo peligroso
es que dicho nivel sea demasiado elevado, o demasiado prolongado.
Por
tanto, el estrés puede ser positivo y negativo:
Ø
Positivo: El nivel óptimo
de estrés (denominado eustress por el profesor Selye) es definido como la fase
en la que aumenta el estrés mientras que también se incrementan el rendimiento
y la salud.
Ø
Negativo:
El estado de aflicción ("détresse") o "distress" (palabra
inglesa que significa dolor, aflicción y desesperación) comienza cuando el
estrés sigue aumentando en tanto la salud y el rendimiento disminuyen.
La
curva del estrés
Esta
curva representa de manera gráfica lo explicado con anterioridad. Establece la
relación entre el rendimiento exigido y nuestra respuesta.

·
Fuente:
“www.practicaintegral.com.ar”
Nuestra
capacidad para identificar el exceso de activación de nuestros recursos, o lo
que es lo mismo, de los síntomas del estrés, junto con el conocimiento de las
medidas para eliminarlo o reducirlo, marcará la diferencia.